Nambroca

El municipio se encuentra situado al sur de la capital,​ en la comarca de Montes de Toledo. Linda con los términos municipales de Toledo al norte, Almonacid de Toledo al este, Villaminaya y Chueca al sur y Ajofrín y Burguillos de Toledo al oeste, todos de Toledo.

Al sur de la localidad se divisan una hilera de pequeños montes que conforman la denominada Sierra de Nambroca, donde destacan Cerro Gordo con 838 msnm, Cerro Marica con 944 msnm y Oliva con 900 msnm.

No hay acuerdo en su fundación, indicándose a finales del siglo XVIII dos versiones al respecto. Según una su fundación sería árabe, mientras que según la otra se originaría a partir de dos barrios de Toledo.

En 1146 aparece en un documento por el cual Alfonso VII otorga a Pedro Gilbert, Mazdalquez, una aldea despoblada cercana a Nambroca: «illam uillulam modo desertam dictam Mazdalquez, sitam iuxta nonnoco». En 1187 aparece citada «Nambroca cum pertennitiis suis»​ en un documente en el que el maestre de la Orden de Calatrava obtiene una bula pontificia de confirmación de sus posesiones. En 1399, al señalar Enrique III las cantidades que los pueblos de Toledo y Madrid han de pagar, aparece como Nanbroca.

A finales de 1836 entró una partida carlista a la población resaltándose el valor de uno de sus vecinos, el cirujano Rojo, que al intentar tomar su casa, sin más ayuda que un muchacho de doce años, los recibió a tiros y dando vivas a la Constitución y a la reina Isabel II. Hiriendo a varios de gravedad, consiguió que se retiraran, pero más tarde le incendiaron la casa, víendose envuelto entre humo y llamas. A pesar de ello, pocas horas después estaba en Toledo cuidando de sus enfermos como si nada hubiera ocurrido.

A mediados del siglo XIX tenía 156 casas, una escuela dotada con 1500 reales a la que asistían 68 niños y otra privada con 50 niñas. El presupuesto municipal ascendía a 14 777 reales.

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