Toledo Capital

Declarada Conjunto Histórico Patrimonio de la Humanidad desde 1986, Toledo es, al mismo tiempo, una urbe dinámica, en continuo crecimiento, sede universitaria y capital de Castilla la Mancha.

Conocida como Ciudad de las Tres Culturas, Toledo es un modelo universal de convivencia y tolerancia de etnias y religiones durante siglos. Ciudad soñada y pintada por las manos del ilustre griego, Domenico Teotocopuli, El Greco.

Los primeros pobladores los debemos buscar en la prehistoria, el lugar estratégico de la ciudad, ubicado sobre un peñón y protegido por el Tajo, hizo que estos asentamientos fueran continuos, en época celtibérica se levantó el primer recinto amurallado. Conquistada por Marco Fulbio Nobilior en el año 192 a.C. De época romana tenemos testimonios de la gran ciudad que controlaba el área central de la península ibérica, hoy son ejemplos de las obras de ingeniería, el circo romano, la red de alcantarillados, los restos del acueducto, las termas, etc. Durante la época Visigoda fue capital del Imperio político religioso.

En el año 711, conquistada por Tarik, la ciudad cambia poco a poco las costumbres, y transforma su trazado en un laberinto, se levantan mezquitas, baños, las plazas se convierten en pequeños zocos, se reutilizan espacios de ocupación, se realiza el gran alcázar, palacio elevado y protegido por un recinto amurallado. En el siglo XI, Toledo se convirtió en un importante Reino de Taifa, pasado a manos cristianas en el año 1085 con la conquista de Alfonso VI.

El rey fue generoso con las comunidades que vivían en la ciudad. La judería tenía una gran actividad mercantil, Toledo fue elevando su población durante la edad medía, con una fuerte actividad artesanal e industrial, con la convivencia de las religiones. A finales del siglo xv, la ciudad es sede de las familias más nobles de Castilla, como prueban todos los palacios mudéjares que actualmente se conservan, durante este periodo, época de los Reyes Católicos, se realizan reuniones de Cortes.

En el siglo xvi, con el emperador Carlos I, la urbe se convierte en centro de un imperio, el alcázar se renueva con trazas italianas, los grandes Arzobispos Toledanos de la Sede Primada, realizan edificios renacentistas para obras sociales y culturales, destacando la labor de Mendoza, Cisneros y Tavera. Pero a partir de 1563, la capital se traslada a Madrid.

Durante el siglo de las Luces con la con el establecimiento de las Reales Fabricas, la ciudad de Castilla resurgió de su letargo.

La ciudad de Toledo está asociada a los Montes de Toledo por diferentes razones, aquí se estableció la sede desde el siglo XV de la Hermandad que se encargaba de la protección de los caminos, y vecino de esta tierra, contra los robos de miel y ganado, o los ataques de bandoleros a diligencias. Tal era esta vinculación que los vecinos de la tierra monteña, estaban libres de impuestos en las puertas de acceso a la ciudad de Toledo.

La zona era lugar de recreo y de caza para los Reyes, las familias nobles de la ciudad poseían, tierras y castillos en esta zona geográfica, como los Lasos, Lopez de Ayala, etc. Los Arzobispos toledanos, tenían sus casas de campos.

Durante siglos los Montes de Toledo, han abastecido de leña y carbón vegetal los hogares toledanos siendo fuente de calor, y alimento de los fogones. La cocina toledana, está muy relacionada con los productos de esta tierra, las excelentes carnes de caza o los exquisitos quesos y aceites.

Corpus Christi de Toledo

El Corpus Christi de Toledo, declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional, es la festa más importante de la ciudad imperial, y una de las más antiguas. Se trata de una procesión religiosa, cargada de solemnidad, que es presidida por el cardenal primado de España.

Las históricas calles de Toledo son engalanadas especialmente para este brillante desfile, en el que sobresalen la Custodia y el singular cortejo que le acompaña.

La beata Juliana de Mont-Cornillón fue quién promovió la festividad del Corpus Christi, que fue instituida en 1263 por el Papa Urbano IV. La primera procesión que se tiene noticia es en 1447, cuando Nicolás V recorrió las calles de Roma en esta festividad acompañado por la Hostia Santa. En Toledo no aparecen datos del Corpus hasta el siglo XV, y la fecha exacta sigue siendo desconocida.

Los preparativos comienzan cinco semanas antes de la fecha, ornamentando y cubriendo las calles del recorrido con faroles, guirnaldas y toldos para que la Custodia siempre este a cubierto bajo palio, siempre bajo la supervisión del "pertiguero", que medirá la altura a la que se han colgado para confirmar que todos estén dispuestos al nivel reglamentario y pueda pasar la Custodia.

El día anterior se engalanan las calles contiguas al recorrido con antiguos tapices, colchas, pendones y mantones en las paredes, balcones y ventanas. Dentro de los adornos que se ponen, destacan los tapices del siglo XVII que se utilizan para cubrir las fachadas de la catedral, único día en que se exhiben en el exterior. Además, se alfombra el pavimento con hierbas aromáticas como cantueso, tomillo o espliego que contribuirán a perfumar la procesión.

Corpus Christi

El momento cumbre de esta celebración tiene lugar al salir el cortejo procesional hacia las doce de la mañana para recorrer las principales calles toledanas. Como anunciadores de este desfile aparece el grupo de gigantes representando a los diversos continentes y la popular tarasca o monstruo que soporta encima una pequeña figura femenina conocida como Ana Bolena. Dicho monstruo hace algunos años que ha dejado de aparecer, debido al lamentable estado en que se encontraba.

Tras esta singular comparsa y el sonar de todas las campanas toledanas, comienza a salir la procesión desde la catedral para recorrer las principales calles de la ciudad, destacando la increíble custodia, obra maestra de orfebrería realizada por Enrique de Arfe en 1515.

Completan el cortejo procesional una serie de cofradías con sus estandartes al vuelo, así como hermandades y capítulos, entre los que destacan los caballeros mozárabes con sus hábitos azules, los del Corpus Christi, de morado; los blancos de los del Santo Sepulcro, o los rojos de los Infanzones de Illescas.

Las fechas de celebración de esta festa varían según el calendario litúrgico.

 

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